Disculpas

Llegué a este planeta hace unos años, y después de viajar (más a través de los libros que físicamente, todo hay que decirlo), descubrí mil lugares donde me gustaría vivir. El mundo de los sueños me parece fascinante y me proporciona información y momentos maravillosos. 

Después de un tiempo, descubrí WordPress, y me cautivó hasta tal punto que decidí construirme aquí una “casita de vacaciones” para mis escasos ratos libres. Fabriqué una pequeña, discreta, donde guardar mis marcianadas lejos del mundanal ruido y donde sentirme en casa.

No tenía ninguna intención, ningún plan, ni siquiera sabía cómo podría amueblarla ni si invitaría a mis amigos a un café para la inauguración.

Sólo tenía claro que guardar mil cuadernos, libretas, tarjetas de memoria y post-its con mis idas de olla mentales tenía que terminar. A lo largo de los años he perdido montones de escritos a los que tenía cariño, o que estaban en espera de ser releídos y corregidos. Y aunque nunca dejé que nadie los descubriera, eran parte de mi alma, al estilo de los Horrocrux de Lord Voldemort. Cada vez que recordaba algún relato perdido y sabía que no podría recuperarlo, ni por supuesto reescribirlo (sería como ser infiel a lo que había sentido al escribirlo la primera vez) sentía un trocito de mí yéndose por el desagüe.

Total, a ver si me centro en lo que quería deciros, que me estoy poniendo un poco melodramática (en mi cabeza todo esto son viñetas de un cómic que no sé dibujar, para que luego digan que una imagen vale más que mil palabras).

El caso es que, en todo este tiempo no he tenido un orden, ni una disciplina, ni escribo siempre a la misma hora ni el mismo día de la semana ni … vamos, ¡que soy un desastre! Y eso hace que me sienta destartalada, un poco dominguera, o turista por aquí.

Cuando paseo por vuestros blogs (mi nueva adicción) y los veo tan bonitos, tan bien escritos y con esas vistas… pienso en organizarme un poco aprendiendo de vosotros, pero después de intentarlo me doy cuenta de que, al menos de momento, soy incapaz.

Llevo varias semanas (que son meses, ya), intentando escribir para hacer esta “confesión”, y que me sirva a modo de disculpa si no sé todavía estar a la altura, cuando no encuentro tiempo para responder a vuestros comentarios, cuando paso una semana de locura y me pierdo vuestras entradas…
Todo esto viene porque tengo varias cosas pendientes, agradecimientos a quienes me han nominado para algún premio (¿premios?¿a mí? ¡Aún me cuesta creerlo!)

Y supongo que os pasa a muchos, y sacáis tiempo de donde no lo hay, y otros pensaréis que vaya rollo os estoy contando, pero es algo que me tiene un poco preocupada y, como siempre, una vez que lo suelte pesará menos. En cuanto encuentre un trabajo decente y deje mis precari-curros, me organizo, ¡prometido!

Mientras tanto, seguiré siendo un poco marciana, y un poco nocturna…
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23 comentarios en “Disculpas

  1. Y nosotros esperando y leyendo tus entradas desorganizadas. El blog no puede ser una obligación, si no podrá contigo. Disfrútalo y disfruta los nuestros cuando puedas. Estaremos agradecidos aunque te echemos de menos. Besicos sin planificar

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    1. Gracias Óscar, desde el principio intenté darle algún orden, escribir diferentes tipos de entradas y organizarlas… pero yo soy así, destartalada en mi vida, en mis armarios, en mi curro y en mis calcetines. Además, como dices, lo disfruto tanto que no quiero romper la magia… ¡Besicos agradecidos siempre!

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  2. Escribir nuestros pensamientos ha de ser un gozo para hacernos sentir más llen@s. Cuando nos leen y comentan, aumentamos un kilito de peso de alegría. Pero si se convierte en malestar por no poder atender quienes deleitas y de quienes disfrutas, ya no es disfrutar, es obligación. Y eso no es precisamente esta afición que nos une, family!

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    1. ¡Muchas gracias! Tienes razón, yo aquí disfruto muchísimo, escribiendo, buscando una foto para poner al texto, leyendo vuestros blogs, y como dices, cuando veo comentarios, ¡ahí ya la sonrisa me dura un buen rato! Así que supongo que en el fondo es más una “necesidad egoísta”, jeje. ¡¡¡Un abrazo!!!

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  3. A nosotros nos pasa exactamente lo mismo (mi blog es de dos) y el ajetreo del día a día es tan grande que pasan las semanas y no encontramos el tiempo que escribir se merece. Y cuando por fin lo haces es cuando te das cuenta de cuánto lo necesitabas, es como si se abriesen las compuertas que contienen un torrente cuando la presión empieza a agrietar la madera. Apuesto a que tú también sientes ese alivio 🙂 Nosotros recientemente hemos empezado a sacarle más hueco, pero cuando no se puede, mejor que no te agobies. Te entiendo perfectamente porque también he tomado como referencias blogs mucho más disciplinados que el nuestro. Pero de lo que realmente se trata es de que disfrutes escribiendo, cuando sea. Nosotros disfrutaremos leyéndote ^_^

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