Prometo

Hoy se cumplen nueve años que me despedí de mi madre. Nueve años son un montón de días, un montón de minutos. Muchísimos sábados sin comidas familiares, y demasiados inviernos sin el olor de su cocina en toda la escalera.

No sé si es porque el curro me está machacando, porque una vez más me ha salido mal el amor de mi vida de este mes, o solo las fechas, que me remueven los fantasmas, me recuerdan el paso del tiempo y la caducidad de la vida.

El problema es que noto el agujerito hacerse grande y las ausencias hacerse presentes.

He consumido aproximadamente la mitad de la vida que compré en mi “Human Starter Pack”, y eso debe de estar haciendo mella.

Y como no soy dada al drama si no es con algo de farándula, he decidido darle la vuelta y prepararme para el nuevo comienzo.

Plantarme y ponerme tarea para la siguiente etapa de mi vida, que empieza hoy, como bien podría hacerlo cualquier otro día. Estoy preparada, o eso quiero creer, para pasar de nivel. Así que he redactado una especie de decálogo, o auto-mandamientos, o qué sé yo…una marcianada de las mías. Podría ser infinita, pero de momento me centraré en algunas cosas que espero no olvidar en adelante.

  1. Prometo solemnemente disfrutar de todos los placeres que la vida me ofrezca.
  2. Prometo celebrar cada pequeña victoria, cada alegría tonta, cada golpe de suerte, pidiendo mi millón de euros al universo cuando me concede un deseo tonto.
  3. Prometo quejarme poco y reírme mucho.
  4. Prometo intentar con todas mis fuerzas aportar en positivo y apartar lo negativo.
  5. Prometo que si necesitas un hombro donde apoyarte, para llorar, para caminar o para coger impulso, incluso aunque sea para alejarte de mí, el mío siempre estará para ti.
  6. Prometo escuchar y evitar creerme mis propias elucubraciones, y esto sí es un reto para mi mente adicta a inventar teorías.
  7. Prometo alejarme de la rutina, de la costumbre y de dar por hecho que la realidad de hoy será la de mañana.
  8. Prometo seguir haciendo pompas de jabón cuando lave los platos.
  9. Prometo no aferrarme a la pena.
  10. Prometo seguir mirando hacia el cielo y sonriendo a la luna. Prometo seguir admirando la magia de la naturaleza.
  11. Prometo seguir disculpándome cuando pise un caracol, cuando no tenga más remedio que matar un bicho, cuando pise la patita a un perro.
  12. Prometo, aunque parezca una loca, seguir tratando de llevarme bien con los seres vivos como principio de salud mental.
  13. Prometo mantenerme fiel a la verdad, propia y ajena, evitar el bálsamo que supone imaginar mentiras dulces, para no asumir que la vida casi nunca es lo que deseas, sino un cúmulo de factores que dejar fluir conmigo.
  14. Prometo escuchar mi voz interior cuando me dice que confíe, aunque me traicionen otra vez.
  15. Prometo aferrarme con uñas y dientes al sentido del humor, cada vez que la vida se empeñe en ponerme a prueba.
  16. Prometo seguir caminando. Incluso cuando no tenga ni la más remota idea de dónde me llevarán mis pasos.
  17. Prometo cumplir mis promesas, las que hice y las que no hice.
  18. Prometo enamorarme una y mil veces más. Aunque sea una locura, aunque no tenga sentido y aunque el amor no me considere apta para relaciones convencionales.

Aunque mi lista de amores platónicos, furtivos, prohibidos, absurdos, tiernos, lascivos, divertidos o llenos de nostalgia sea casi infinita.

Aunque en mi fiesta de despedida, la gente deba jugar al quién es quién al tiempo que recuerdan que estaba más loca que cuerda.

Porque, como leí una vez, las locas amamos con locura, así que aléjate de las cuerdas, que las cuerdas atan.

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