​Deberes de lunes. Semana 43.

Ays, esta semana tengo un montón de momentos que guardar, y no he decidido aún si seleccionar sólo tres o escribir todo lo que revolotea en mi cabeza pero temo volveros locos. Terminar “El nombre del viento”, un viaje de trabajo a un proyecto nuevo, los gemelos de Elena o la gente nueva … ¿Cómo elegir?…

El sábado se cumplieron nueve años desde que conocí a Pelusa. Nos fuimos a tomar algo con Elisa, y como siempre, hizo amigos de diferentes tamaños y especies, tiene ese don. Los niños la siguen confundiendo con un oso polar y yo ya no les quito la ilusión. En realidad aún dudo si es sólo un perro o un ser mágico…

Estas últimas noches las temperaturas han bajado bastante, así que nuestro paseo es más tranquilo, sin tener que defendernos de los mosquitos ni de los agobios del calor. Me he dado cuenta de que llevaba días sin mirar las estrellas, con eso de ocuparme de otras cosas. Me han entrado unas ganas terribles de irme a algún sitio deshabitado donde no haya luces, ni ruidos de coches ni teléfonos móviles. sentarme en la playa o en el monte y simplemente, respirar, observar, y escuchar el nombre del viento. Necesito el olor que se come el asfalto, como dice la canción.

Tras el curro de la semana anterior, mi jefe tuvo un momento espectacular de lo que yo llamo palmadita reconfortante en mi hombro, y me abrió la puerta a negociaciones muy interesantes. Veremos en qué queda.

Y para no parecer extremadamente feliz sino sólo una entusiasta de la vida, os dejo uno más. He descubierto otra de mis tonterías, además de pisar ramas secas. Hay algunos olivos en un parque cercano, y sus hojas al secarse se acumulan junto al bordillo. Resulta que emiten un crujido maravilloso, alegre y más fresco que el de las ramas, y su textura bajo los pies es muy diferente, pero igualmente genial. Os recomiendo que lo probéis, si veis un olivo por ahí.

¡Feliz semana!

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5 comentarios en “​Deberes de lunes. Semana 43.

  1. Al leerte vislumbro alguno de mis sentimientos jajaja, me ha encantado tu relato.
    El Nombre del Viento me lo acabé en una semana porque me apasionó jaja, luego me tiré dos meses nombrando a Kvothe.
    Elisa es una preciosidad, no me sorprende que haga amig@s por doquier y sobre los jefes, bendita suerte la tuya 🙂
    Saludos de otras entusiasta de la vida :***

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    1. Gracias! Yo también lo leí en nada, además fui desvelando al desvelar cosas que no había entendido en “El temor de un hombre sabio”, ventajas de saltarse el orden establecido, supongo! Has leído “La música del silencio”? Raro y bonito a partes iguales. Poesía en prosa. Un abrazo, entusiasta!

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      1. Lo leí en octubre de 2014 y puse una reseña que te traigo :

        “145 (octubre 2014) Partiendo de que me gustan las cosas raras, y siento una profunda curiosidad por las personas genuinas y auténticas, diré que adoro a Auri. Pero este libro me deja tantas preguntas…. que no puedo decir si me ha gustado, solo, que quiero más. Quiero conocer más cosas de Auri, quiero ahondar más en su historia. Esta ha sido muy corta.

        Esperaba con ansia a Kvothe y ahora me quedo con un doble anhelo.

        Será una larga espera ”

        Jajaja y aún estoy esperando a Kvothe 😉
        Feliz día para ti

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