Sentir sin exigir

Me parece genial que me quieras, me ames, me odies o sientas repelús cuando me veas llegar… Pero a cambio, no me exijas ni me digas lo que yo puedo sentir, déjame libertad para odiarte aunque me ames, para quererte aunque no sepas ni que existo, o para no sentir nada extraordinario.

Durante la adolescencia me ocurría a menudo lo mismo: chica conoce chico, chico es encantador, chica se enamora, chico te quiere sólo como amiga. Te quiere sólo como amiga para que le ayudes a ligarse a tu amiga, esa que está tan buena, va siempre tan mona y parece tan inalcanzable y además tú sabes que aquello no funcionará porque no es su tipo mientras que tú sí lo eres pero él no se entera… (¿aún?)  Pero todo eso daba igual, y allá que me iba yo, que soy más buena que el pan (y de hecho conservo como grandes amigos a varios de aquellos amores platónicos que por supuesto nunca supieron que lo eran), pues allá que me iba, a ejercer de Celestina (que siempre dijimos, por cierto, que era un poco putón, Celestina, no yo, que no me comía una rosca). He de decir, sin ser prepotente, que podría haber sido co-fundadora de alguna web de ligoteo, porque la verdad es que siempre me salió bien (tonta de mí) y conseguí (muy bien, Silvia, en las pelis la chica intenta boicotear…) unir a varias parejas de esas como las que salen en las pelis, ambos tan guapos, simpáticos y enamoradísimos como adolescentes. Es decir, que aquello solía durar las horas del fuego (cosa que yo ya os había avisado, pero nadie me hizo caso).

En las pelis pasa mucho esto, y ahí está la chica “de segunda”, esa amiga incondicional, que al final se queda con el chico y son felices porque es “amor verdadero” y eso no hay quien lo pueda obviar, el chico un día se da un golpe en la mesilla al levantarse de la cama y la ve como el patito feo convertido en cisne y, oh surprise, surge el amor. Bueno, pues ahí os suelto una bomba informativa: en la vida real, a veces, eso NO ocurre. Aunque tu amor sea verdadero (todo lo verdadero que una quinceañera destartalada pueda sentir), puede ser que su amistad también lo sea, y no oculte un amor que no quiere reconocer o que aún no ha descubierto, puede ser que realmente no se lo haya planteado ni lo haga jamás, incluso puede ser que con el tiempo, tu amor se quede en algún rincón de tus nostalgias y deje paso a la amistad, que es lo más sano teniendo en cuenta las posibilidades (esto lo digo ahora, veinte años después, entonces soñaba con reencuentros mágicos, pero eso os lo contaré otro día).

Bien, ahora viene lo bueno (Sarcasmo mode ON). Un montón de años después… ¡estoy al otro lado! No me lo puedo creer. ¿Pero no era más fácil que alguno de mis amores platónicos se hubiera materializado en adulto con dos dedos de frente buscando una persona culta, divertida, atractiva (o sea, yo por si no quedaba claro) y poder contar así nuestra romántica historia peliculera de cómo surgió el amor? Pues parece que no. (En realidad esto me ocurrió una vez, pero también os lo contaré otro día)

El drama viene cuando alguien con quien te ríes, bromeas, hablas de cualquier cosa porque lo consideras AMIGO, interpreta que ¿cómo se dice? emites “Señales” (modo semáforo, supongo) y por lo tanto cree que entiendes las suyas y las correspondes. ¡Ay madre! ¿qué coño le habré dicho con esas señales? ¿puedo descargar un manual en Amazon?¿hay algún traductor en la sala? Así que, a partir de ese momento, vigilo mis gestos, mis frases, mantengo un metro de distancia al caminar… le explico que yo soy muy abierta, que siempre hablo mucho, con mucha gente, y de muchos temas, y que tal vez por eso me ha malinterpretado, porque no suelo controlar ni filtrar lo que digo cuando estoy entre amigos. Que lo quiero un montón (creo que este es el error) pero sólo como amigo. No eres mi tipo, Baby… pero es difícil hacerse entender sin ser drástica, supongo. Así que decidí distanciarme un tiempo y ver qué pasaba, y nos fue bien. Incluso tuvo una novia y fue feliz.

Y todo fue bien durante un tiempo, risas, paseos, conversaciones, y yo, ignorante de mí, pensé que habíamos encontrado el equilibrio… pero creo que ha estado viendo pelis de esas de cisnes otra vez. Y yo estoy más en plan Tarantino. No me sale amor cuando lo miro, ni me tiemblan las manos ni se me acelera el corazón. He pensado en ello, he buscado en mi fuero interno… y nada. Ternura es lo máximo que puedo ofrecer. Y no me parece que sea justo, ni bueno para ninguno de los dos. Lo difícil es hacérselo entender.

Lleva una semana enviándome imágenes de amor como un adolescente, moñacos y corazones de guasap, de esos que se hacen enormes y parpadean, que parece que van a explotar y encharcar la habitación de sangre, y cuando le digo de cachondeo que no sea “exagerao” me responde que si supiera cuánto me quiere, no me quedaría más remedio que corresponderle… ¡Aaaaaaaay! Me recuerda a mi muerte por chocolate, me sube el azúcar y me cuesta respirar. No quiero que sufra el chiquillo, pero tampoco me apetece alargar esta situación. Es un drama querer a alguien y no ser correspondida… pero ahora me doy cuenta de que también es un horror estar al otro lado.

Y me viene a la cabeza una frase de Perich: “¡qué desagradable es caerle bien a la gente que te cae mal!”.

Tal vez esta noche vaya a visitar a Hattori Hanzō y termine con esto de una vez por todas.

 

 

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14 comentarios en “Sentir sin exigir

  1. Que buen dilema jajajaja.
    Lanvida es un pañuelito dicen… hoy estás aquí y manana alla. Excelente post marciano. Espero que ya se defina la situación y a quien no se quiere hay que dejarlo que vuele!

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      1. Muchas veces le he dicho que yo estoy bien para hablar, reírnos y bromear, pero que se busque una novia… está empecinado en que al final “caeré ” en brazos del amor verdadero o algo así. le voy a cerrar mi espacio aéreo y ya os contaré! Gracias por tus ideas, me servirán! Un abrazo

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      2. Si cerrar tu espacio aéreo no sirve de nada, tendrás que empezar a revisar… Si en el fondo no te desagrada tanto que vuele en tu cielo. Revisa bien, no sea que consigas a cupido al final de eso, y la profecía el que tiene alas se cumpla… Quién sabe? Abrazo y gracias por leer mi comentario.

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  2. Que esto es lo que pasa cuando sucede que tienes más que gracias y pues resulta ser que el atractivo es tan apabullante, que existe una delgada línea que permite que la amistad caiga en confusión y pues hay dos vías o funciona de maravilla o se arruina. Pero yo me quedo con tu opción acudir a una hatori hanzo…😎

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