Deberes de lunes. Semana 17

Enero avanza y yo sigo viviendo cada día con una tranquilidad que me sorprende. Suelo estar de buen humor, tranquila, soy consciente de mis sentimientos, noto como si la vida fluyera tal como debe ser, ¿será la edad? Esto en sí ya podría contar como punto uno de mis deberes, pero ha sido una semana tan positiva… que no necesito trucos.
– La luna llena. Será porque soy marciana, pero tengo la manía de mirar siempre al cielo, a todas horas. Encuentro una paz indescriptible, y supongo que quien no lo siente así no puede entenderlo. Y esta semana el cielo ha regalado imágenes alucinantes a quien haya podido y querido abrir los ojos.
– Esta mañana he llorado de risa con mi compañera de curro. Supongo que estar de buen humor y tomarse todo con ligereza facilita el ambiente relajado en la oficina. El caso es que llevamos varios días con unas visitas muy atípicas, entre ellas un inspector guapísimo muy serio y un electricista sin nada que envidiarle. Hoy ha empezado a entrar gente, yo conocía a algunos (electricista incluido) pero ha llegado un señor muy simpático tratándonos como a amigas de toda la vida. Como soy un desastre, he fingido lo mejor que podía, porque no tenía ni la más remota idea de quién era… He respirado tranquila cuando Ana ha confesado que ella estaba igual. Al marcharse hemos indagado y no lo conocíamos de nada. No sabíamos qué era peor, si conocerle y no acordarnos o la conversación absurda que hemos conseguido mantener… habrá pensado que mi jefe nos paga por pena, vaya par de lelas. Y así, de la forma más tonta, nos ha dado la risa. Así, simple, tontuna, sin sentido. Pero ha sido muy guay.
– He tachado algunas de mis tareas pendientes, de esas que preferirías dejar pero sabes que no debes… he cepillado a Pelusa, he limpiado el coche y lo he llevado a la revisión, he ido al dentista y después, a cambio de lo orgullosa que estoy de mí misma, me he regalado un paseo sin rumbo. He callejeado un rato, y aquí estoy, en un parque que nunca había visitado, repasando mis marcianadas.
Debo decir, en honor a la verdad, que el parque en sí es bastante feo, y no huele a nada. No sé por qué siempre me lo había imaginado impresionante… y no. También es cierto que me ha llevado a la parte fea de mi infancia y quizá no estoy siendo muy benévola… eso sí, está repleto de zonas infantiles, con toboganes y columpios, zonas de ejercicio para mayores, fuentes y gente, jóvenes en grupo, familias con niños, grupos de mayores, perros de paseo con sus dueños…, y eso me gusta.
Estaba releyendo y colgando los deberes, ycabo de descubrir un rincón, detrás de una tapia, donde puedes sentarte en un banco y a tu alrededor sólo verás árboles y sólo escucharás montones de pájaros alborotados. He apagado la música, he recogido los auriculares y he respirado hondo, reconciliada con el parque y quizá con mi infancia, no lo he decidido aún.
Aquí me quedo, disfrutando la primavera en enero. Y pensando en esa tapia…
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8 comentarios en “Deberes de lunes. Semana 17

  1. Sólo por las risas ya mereció la pena todo lo demás. Parece que reírse mucho está caro hoy en día. Y reconciliarse con uno mismo en la paz de un parque ajeno a todo como si se estuviera en medio del monte… No tiene precio. Besicos alegres.

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