El tiempo que querría

Me considero una persona afortunada, y no suelo quejarme de mi vida. Pero cuando leí “El tiempo que querría” este fragmento se me clavó en la mente y de vez en cuando vuelve para recordarme que soy feliz, sí, pero más pobre que las ratas.

Y de verdad que no estoy triste, ni agobiada ni nada parecido. Sólo que Fabio Volo escribe y me atrapa, tanto cuando habla de amor (“Un día más” es una obra de arte) como narrando cosas de lo más cotidianas.

    No conozco la pobreza que suele verse por televisión, la de gente que se muere de hambre y no tiene nada. Yo conozco la pobreza de quien posee algo, de quien tiene qué comer y también un techo, un televisor, un coche. La pobreza de quien puede fingir que no lo es. Es una pobreza llena de objetos, pero también de plazos. En este tipo de pobreza eres afortunado y desafortunado al mismo tiempo: hay quien está mejor que tú y quien está peor.

Este tipo de pobreza es la persiana rota que mantienes subida con un trocito de cartón debajo de la cinta, persiana que cae de golpe cual guillotina a la primera que dicho cartón se suelta. Es el baldosín que falta en el cuarto de baño, es el agujero al pie del lavabo por el que se vislumbran las tuberías, es el pedazo de formica que se ha desprendido en un canto del aparador. Es el cajón que se te queda en la mano cuando lo abres. Es la puerta del armario que has de levantar para cerrarla.

tirar

Anuncios

4 comentarios en “El tiempo que querría

  1. Con la edad me he vuelto menos exigente, más sencillo. Creo que ahora empiezo a vivir bajo el lema: “No es más rico el que más tiene, si no el que menos necesita”… y me siento bastante rico. Claro que voy camino de volverme ermitaño, ;-)) y en resumidas cuentas nada terrenal te llevarás cuando mueras…
    La pobreza es relativa, la que tú mencionas del relato. La verdadera sí que es preocupante, este sistema de vida, capitalismo-egoísmo, nos tiene bien atrapados. Qué darías tú de tu confort, aunque sea un confort a la baja, para erradicar el hambre, la explotación infantil…
    Sí, con la edad me he vuelto más rebelde. Menos exigente con lo material. Es mi opción, entiendo que existe esa pobreza de no llegar a final de mes, la he padecido. De tener la casa patas arriba, de ir siempre con lo puesto…

    Un abrazo

    Le gusta a 1 persona

    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo, y por supuesto en la poca necesidad de lo superfluo. Pero también hay que sacar a la luz pobrezas “de segunda”. Igual que en otros temas como la violencia, sólo se da importancia a lo más grave, pero la solución está antes de llegar a esos extremos… por supuesto yo daría, y de hecho doy lo que puedo de mi confort para colaborar. Un abrazo Xabier!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s