Mi primera mejor amiga

Y sí, ya sé que suena infantil, “infantilísimo”, de hecho me viene a la cabeza aquel anuncio de “Tu primera colonia Chispas”, que por cierto, tenía un Club al que yo pertenecía, aunque soy incapaz de recordar en qué consistía, y pienso que ¡el hecho de conocer el anuncio en sí ya tiene tela! Pero me centro, que me estoy recordando a Riley en “Inside Out” cuando su cerebro lanza al azar el anuncio del chicle. Tengo demasiada facilidad para salirme del tiesto…

Vuelvo a empezar:

Hoy es el cumpleaños de mi primera mejor amiga, y mira, me ha apetecido escribir sobre ella.

Mi infancia transcurrió en un internado hasta los ocho años, y de aquella época guardo del orden de tres millones de recuerdos. Miedos, risas, juegos, lloros, peleas… la verdad es que daría para escribir mucho, pero lo dejaré para otro momento, cuando le cuente todo a “la Dolores”, supongo.

Después comenzó mi vida tal como la cuento para parecer “normal”, pero de allí me quedé con la mejor persona que he conocido nunca. Mi primera mejor amiga. Una niña dulce, rubita, de ojos claros y sonrisa perenne. No soy capaz de contar un recuerdo de ella, porque ella forma parte de todos y cada uno. Mi confidente para lo bueno y para lo malo, en toda la magnitud que tenía nuestra vida a los siete años.

Cuando me fui nos perdimos la pista, lástima de época en que aún no había guasap. Y tal vez, si fuéramos dos personas normales, nunca habríamos vivido un reencuentro, y probablemente incluso nos habríamos podido olvidar. Pero a mí, que se me ocurren marcianadas desde que tengo uso de razón, y alguna, mira tú, tiene sentido, me vino la inspiración unos años después.

No, tampoco se habían inventado “Sorpresa Sorpresa”, ni “Quién sabe dónde”, ni nada de eso, que la verdad, siempre he pensado que me habría facilitado la vida. Aunque pensándolo ahora con el paso del tiempo, fue realmente fácil. O así está en mi recuerdo.

Envié una carta, de esas escritas a mano, con su sello y todo, digna de la época, a una revista de esas de adolescentes, de esas que traían posters que mi madre nunca me dejaba poner en mi cuarto. Me costó un siglo decidir las palabras adecuadas, poner todos los datos que se me ocurrían para que ella, y sólo ella, recibiera mi mensaje, para que supiese al instante que se trataba de ella, y también supiera que se trataba de mí, claro! Pero no demasiado larga para que la revista la desechase por tostón. Y allá que se fue mi esperanza.

Y se ve que a pesar de su inmensidad, el mundo es un pañuelo. Porque al cabo de un tiempo recibí una carta, ¡y era de ella! La verdad es que mentiría si os contase las sensaciones, porque no lo recuerdo, pero si digo que lloré como una cría sé que acierto, jajaja. Me contó cómo se había enterado de mi hazaña, que se acordaba muchísimo de mí pero no se la había ocurrido la forma de encontrarme, y bueno, un montón de cosas más sobre su vida, como si nunca nos hubiésemos separado, y a partir de ahí todo fue maravilloso.

Hemos tenido vidas complicadas, ella mucho más que yo, pero sigue siendo especial, la persona más especial de mi vida. Y sigue siendo la más fuerte, la más sonriente y la más valiente. Y aunque estemos lejos (o quizá por estar lejos) siempre nos llevamos en el corazón. Compartimos risas y lágrimas, y sobre todo un inmenso cariño.

Feliz cumpleaños, Cris.

gente necesaria

“¿Y cómo se puede pensar cuando esperas algo toda la vida, y ese algo, de repente y como si nada, ocurre?” Mandorla.

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20 comentarios en “Mi primera mejor amiga

  1. Qué historia tan bonita y especial. Y tú qué ocurrente! La verdad es que cuando algo tiene que ocurrir, es obvio que se confabula todo para que ocurra. Las posibilidades de que esa chica comprara esa revista, no se perdiera ese número y leyera la sección de tu carta, además de relacionarlo luego, no es que fueran elevadas. Y ocurrió. Me alegro de que sigáis siendo como el primer día. Besicos adolescentes

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  2. Me gusta tanto el reencuentro con tu amiga Cris como cuando te sales del tiesto. Lo de la colonia Chispas…jajajajjaja es como lo de “tenemos chica nueva en la oficina…” jajajaja

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  3. Pero qué bonito… La vida da tantas vueltas que en algún momento puede que te traiga a esas personas especiales que se perdieron por el camino. Son reencuentros tan bonitos… Me ha gustado mucho vuestra historia, esa amistad tan de verdad, ese reencontrarse años después y esos recuerdos que lo abarcan todo de una época de tu vida.

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