Deberes de lunes. Semana 3

Esta semana ha sido muy intensa. Han sido las fiestas del Pilar, que lo revolucionan todo por aquí. Gente que vuelve a casa al más puro estilo del anuncio de turrones, mi ritmo de trabajo que se multiplica, y en mi interior, una pelea entre la nostalgia triste por los pilares pasados (con celebraciones en familia y juergas interminables entre amigos) y la alegría casi infantil que me generan las pompas de jabón que salen de los cacharros de los niños, los globeros, los músicos callejeros y los olores festivos. Una pelea entre salir y disfrutar a tope el millón y medio de propuestas de ocio o hacer como si nada estuviese ocurriendo y acudir de casa  al trabajo y del trabajo a casa. En los últimos años siempre termino dejándome llevar porque hace mucho que descubrí que hacer planes tiene un valor bastante relativo. Así que esta semana he estado en la fiesta de Máxima FM (pasábamos por allí y había que probar), en un certamen de jotas (pasábamos por allí, otra vez…), de tapeo, de cena microfamiliar,… y he paseado mucho por la ciudad, que es lo que más me gusta en estas fechas.  Como siempre, las fiestas dejan unos cuantos momentos para recordar.

1. Comer con Lu. Lucía vive en Madrid desde hace años, pero adora su tierra. Viene siempre que puede, y aprovecha para darle unas puntadas a las amistades que dejó por aquí. Lucía se hace querer. A veces te saca de tus casillas con ese aire de “Madrid es muy estresante y mi vida es más estresante aún”, pero es de esas personas que llevan tantos años en tu corazón, que no puedes evitar quererlas. Muestra una imagen de mujer moderna adaptada a la gran ciudad, que se come el mundo, pero quienes la conocemos sabemos que por dentro la agota, necesita la tranquilidad y cariño que le guardamos de viaje en viaje. Desde que alguien puso de moda vivir estresado como signo de ser interesante, se lo puso por bandera y no es feliz. Se alejó de lo que no quería en su vida, pero como suele pasar, esto la hizo también perder algunas cosas que no quería perder. Sería más feliz volviendo a casa, pero su lucha personal y familiar por “triunfar en la vida” se lo impide, en su mundo cree que volver sería un fracaso, aunque otros pensamos que sería un cierre de etapa más que oportuno. O esas son mis teorías. Pero no soy nadie para juzgar, sólo la escucho y le cuento. Le digo que yo también la quiero y que siempre estaré ahí, igual que ella, aunque seamos tan diferentes. O precisamente porque lo somos.

2. Ratos tontos viendo la tele, que dejan bromas que sólo entendemos nosotros. La otra noche viendo no sé qué programa (yo y mi manía de no prestar atención a la tele), un tipo le decía a otro todo el rato que hacía las cosas de una forma y no de otra (vamos, que las hacía mal y no bien) porque hacerlo bien “es mejor, pero es más incómodo”. La verdad es que, cuando oyes la excusa más de tres veces seguidas, además de darte la risa floja (aderezada por las cervezas, lo admito), empiezas a encontrarle utilidad.

3. Recibir ayer un mensaje de mi jefe, diciéndome que hoy no puedo utilizar mi ordenador, así que me da la mañana libre. Yo…  me alegré un poco, lo justo, no os voy a engañar, aunque soy consciente de que tengo mil cosas que hacer y debería agobiarme, y tal. Pero yo no creo en las modas del estrés. Así que, me voy a dar un paseo pelusero muy zen. ¡Feliz lunes, marcianos!

Lusa_nimage

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9 comentarios en “Deberes de lunes. Semana 3

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