Muerte por chocolate

Pensando en el orden del blog, y en qué pasaría si alguien de mi entorno lo descubriera y tratase de leerlo, todo entero y sin parar a coger aire, del tirón (es exactamente lo que haría yo en su lugar) pienso que tal vez no entendería nada, o tal vez debería poder ordenarse al revés, para empezar por el principio y no por el final. Porque, como en la vida, las páginas que hoy se escriben son inevitablemente fruto de las escritas ayer.

Y también me he acordado de un diario que escribí durante mucho tiempo y después dejé leer a mi novio de entonces, protagonista sin saberlo de gran parte del librito en cuestión.
¿Habéis probado la muerte por chocolate? ¿El coulant? Pues algo así fue lo suyo. Creo que incluso urticaria le salió, del empacho de amor que mi yo adolescente había dejado allí rezumando. Y mira que le advertí, que no mentía al declararle amor eterno y entero, que lo leyese con moderación, que ya sabemos todos que soy muy intensa… y él, como buen macho alfa (aunque en aquella época aún nadie había inventado el significado de tal expresión), él ni caso. Él creía poder con todo, que para eso soy el que manda. Ay, pobre, no sabía que conmigo las cosas no son como marca la tradición (otra vez la palabrita tradición haciendo de las suyas). No sabía que yo soy marciana. No sabía que yo siempre soy la que más quiere. Y no sabía aún, que siempre me ha mantenido viva escribir…
Cuando fui a verlo al hospital, tenía el corazón (el suyo, no el mío, que seguía goteando en mi diario, angustiado en un rincón, aguardando que se le pasara el susto) sumergido en suero para sacudirse el dulzor de mi adolescencia.

choco

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10 comentarios en “Muerte por chocolate

  1. Y lo bonito que es que seas dulce! Aún te queda mucho de esa dulzura adolescente, aunque no la saques a borbotones como antaño. Dichoso aquel que logre disfrutarla. Porque quizá a un adolescente no, pero a un joven-adulto no hay nada que le siente mejor que una mujer dulce. Besicos azucarados

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  2. Curiosa expresión… muerte por chocolate. Te confieso que la primera vez que probé el “coulant” fue a instancias de un amigo (que me conocía muy bien, por cierto) que se empeñó en pedirme uno después de una cena. La sensación fue extrema… Todavía recuerdo ese momento… Y me enamoré del coulant. El amor adolescente es el más intenso, el más dulce y el más puro. Luego, con los años, viene el amor de verdad, pero es un poco más agrio 😉

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    1. El amor adulto es más agrio pero como dices, más real. A mí me fascina pensar en cómo, al menos por mi experiencia, en los amores adultos tomas cada día la decisión de seguir adelante, mientras en la adolescencia parece que te ves arrastrado por la vorágine… aysss. Un abrazo!

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      1. Te doy la total razón sobre esto. Y no he podido acordarme de una clase de psicología donde explicaban la ansiedad. La persona cree que se muere por la interpretración que hace de los síntomas (palpitaciones, mareo, presion en el pecho) que tiene pero en realidad no ocurre nada, termina pasando y ya esta.

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