Lista de deseos. Día -30

Deseo número -30: Recuperar el mundo de mis sueños sin tener que perder la cabeza a cambio.

Si partimos de que lo que pensamos es real por existir en nuestra mente, ¿por qué los sueños no pueden considerarse parte igualmente de la realidad?

Se les relega a un segundo plano, el de la fantasía, la imaginación, y por tanto no se les da importancia en el devenir de nuestra vida.

Sin embargo (al menos en mi caso) los sueños siempre han sido una parte fundamental de mí misma, influyen en mi estado de ánimo, me dan resueltas algunas dudas que mi razonamiento no es capaz, me enfrentan a mis miedos y resultan una fuente de sorpresas.

De pequeña creía que estaba loca de remate y por eso nunca se lo conté a nadie.

Yo tenía mi vida, a veces soportable y otras, la mayoría de los días, no tanto. Y entonces llegaba el momento de irse a la cama, y como si de Wonderland se tratase, me dormía y me despertaba al mismo tiempo, sólo que a una realidad totalmente distinta, en la que me sentía igual de viva, mis amigos eran igual de reales, mi familia, el colegio, absolutamente todo era real, y aunque en nada se parecía a “la otra”, yo no me sentía en ninguna de las dos fuera de lugar. Incluso, viéndolo ahora con la perspectiva del tiempo, puede que fuera más yo en mi mundo imaginario, más sincera, más libre. Porque cuando estaba allí, sabía que debía volver y aprovechaba el tiempo, nunca sabía cuál sería el último momento ni si volvería a la noche siguiente.

No recuerdo en qué momento dejé de ir por allí, si fue de un día para otro o las visitas se fueron espaciando, como pasa con algunas amistades.

El caso es que la otra noche volví. Y allí estaban esperándome, tomamos un café con galletas, hablamos, nos pusimos serios resolviendo algunos conflictos que inundan mi cabeza, nos dijimos cuánto nos echamos de menos y disfrutamos (o disfruté yo, si ellos no eran reales, quién sabe) sabiendo que era una oportunidad única. Y en mitad del sueño, como me pasaba hace años, me desperté, y sabiendo que todo formaba parte de mi mente, que nada era … “real”, decidí volver allí, terminar la conversación y el café, oler por última vez esos muebles y no pensar en la despedida.

Y durante ese día, la nostalgia dolió menos. Entonces entendí eso de “nadie muere mientras se le recuerde”, y sólo en ese instante me pareció un consuelo.

Espero volver de vez en cuando, para no haberlos perdido del todo.

familia

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2 comentarios en “Lista de deseos. Día -30

  1. ¡Qué envidia me dais! Los que de un modo más o menos consciente sois conscientes de que no estáis conscientes… Quié icir, eso de entrar en un sueño a voluntad, tener constancia de que estás en un sueño pero que los acontecimientos los provocas tú, y salir de él cuando lo decidas… eso tiene que ser la leche. Pero volver a hablar con seres queridos que te abandonaron en el mundo “real”… eso no tiene precio.

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